17 de noviembre de 2012
Si no pudiste dedicarme tiempo, tampoco me hagas perderlo.
Diles que yo era la niña tonta a la que decías que querías, que te he hecho pasar momentos inolvidables y que si no hubiesen sido así, los hubieras olvidado ya; tampoco sé si fingías pero ahora mismo ya me da igual. Si decir la verdad es de valientes y mentir de cobardes ¿Por qué no hiciste ambas cosas? quizá hubiese dolido menos. Me diste el espacio que yo quería, pero tu libertad llegó a ser tanta que me acabe arrepintiendo de todas las horas que me hiciste perder con el teléfono en la mano por si alguna vez me respondías. En esos momentos se me pasaron tantas cosas por la cabeza que no fui capaz de hacer y mucho menos de decirte. Pero ahora soy yo la que puede vivir sin ti, ahora soy yo la que puede perder el tiempo haciendo cualquier cosa menos esperando tus respuestas, puedo vivir sin tus mentiras, sin esas escasas verdades pero sobretodo puedo vivir sin tu orgullo porque puse por delante el mío.
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