4 de noviembre de 2012

Bailame el agua.

Úntame de amor y de otras fragancias de tu jardín secreto, riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor, sácame de quicio, llévame a pasear atado de una correa que me apriete demasiado, hazme sufrir, aviva las ascuas, ponme a secar como un trapo mojado, no desates las cuerdas hasta que sea tarde, llámame tonto. Perdóname, olvida todo lo que te he dicho hasta ahora.

No me arrastres, no me asustes, vete lejos pero no sueltes mi mano, empecemos de nuevo, fuma un cigarro para mi, traga el humo, échalo fuera, cruzate conmigo en una autopista a cien por hora, sueña felíz que yo me encargare de tus enemigos, dame la llave de tus oídos, seré yo mismo y no te arrepentirás.¿Por cuanto te vendes? regálame a tus ídolos y yo te enviaré a los míos. Pillate los dedos, los lameré hasta que no dejen de ser miel. Sal, niega todo, y después vuelve, te invito a un café, caliente claro y sin azucar. Sin aliento.

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