22 de julio de 2011

¡Y es que la vida da más vueltas que una noria!


Estoy cansada de la rutina. De que cuando todo parece que tiene sentido y que es perfecto me señalen por la espalda aquellos a los que llamé hermanos, aquellas personas a las que tanto cariño les di y las cuales nunca me pude imaginar que me hicieran esto.
Me he caído muchas veces a lo largo de mi vida pero de todas he sabido salir. Siempre he tenido mucho miedo de caerme y no saber cómo levantarme, pero ahora sé que de verdad soy fuerte, que de verdad soy capaz de enfrentarme a todo lo que me pongas por delante, porque después de una decepción tan grande sé que de una manera u otra voy a seguir para adelante.

Nunca me pude imaginar que hicieras esto… que me traicionaras de esta manera… te creía mi amiga… te creía mi MEJOR amiga, pero ahora me doy cuenta que fue una amistad inútil… una pérdida de tiempo. No me puedo  quejar de que te diera y no recibiera, pero si eso es lo importante, a mi no me vale, hubiese preferido no haber recibido nada de ti y que tu amistad hubiese sido auténtica, de esas que cuando cuentas la amiga que tienes da envidia de ver el cariño que le puedes coger a una persona, de esas amistades que parecen irreales, que lo primero que piensas es… “A mí también me ha pasado, tranquila que lo bueno dura poco”. Sinceramente, esa, esa hubiese sido la amistad perfecta contigo… pero como dicen, no se puede tener todo en esta vida y menos sin primero probar. Espero que esto me haya servido de escarmiento, de que no debo de coger tanto cariño a las personas, de que ante todo me deben de demostrar que es real  lo que me cuentan, de que es real la amistad que me muestran y sobre todo que confían en mí.
Y a partir de ahora necesito mirar más allá de las personas… necesito ver a través de ese reflejo en el espejo… de ese bello rostro que se muestra a simple vista, porque necesito comprobar que de verdad  lo importante está en el interior. 

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